En mercados temáticos y medievales, las calles y plazas cobran vida a través de performances itinerantes donde actores y zancudos sorprenden al público con su presencia imponente y sus personajes singulares. Elevados sobre zancos, recorren el espacio escénico integrándose entre los visitantes, desplegando danzas, juegos y pequeñas escenas que evocan mundos fantásticos y épocas pasadas. Su interacción directa y cercana convierte cada rincón del mercado en un escenario vivo, generando una experiencia inmersiva, dinámica y llena de magia.